Norma Martínez: "La actuación es un juego serio, pero un juego al fin y al cabo"


Considerada por la crítica nacional como una de las actrices peruanas más exitosas de los últimos tiempos. Norma Martínez es un cúmulo de talento y profesionalismo. Su trabajo va más allá del cine peruano: ha hecho cine europeo y hollywoodense. Actualmente -de vuelta al Perú- integra el elenco actoral de la telenovela La Tayson, corazón rebelde, donde interpreta a una mujer pusilánime a la que los golpes de la vida la harán cambiar. Un personaje complejo y controversial, con el que –una vez más- la destacada actriz hará gala de su buen trabajo.

¿Después de cuánto tiempo harás una telenovela?
Lo último que hice fue la primera y segunda temporada de “Esta sociedad”, un producto que se trabajó de manera distinta porque no era una telenovela sino una serie. Lo hicimos en 2007. Hace poco tuve una participación pequeña en la “LaLola”, muy divertida, pero fue un personaje que salió y entró. En realidad, no hago una telenovela formalmente desde hace más de 10 años.

¿Qué te animó a retomar el contacto con la televisión?
Me interesaba hacerlo, pues por propia voluntad lo tenía un poco relegada. Me parece que nuevamente se está generando espacios para hacer cosas que pueden ser interesantes, propuestas de buena calidad. Decidí volver por la “China” (Susana Bamonde) y porque Lucho Barrios está dirigiendo, además, porque Paul Vega iba a ser mi pareja.

Cuéntame un poco de “Luisa”, tu personaje.
Es “esposa” de Paul Vega y “madre” de Jason Day. Es un personaje que empieza siendo una mujer muy pusilánime, muy frágil, muy débil, totalmente sometida al marido que es un tirano. Ha tenido problemas con el alcohol y esconde secretos. Nadie le hace caso, toma pastillas para los nervios, es distraída. Pero, poco a poco se va revelando, empieza a hacerse cargo de su vida y se vuelve una mujer interesante. Es un personaje con el que muchas mujeres que han estado sometidas se pueden identificar.

¿Cómo te sientes ahora con respecto a tus inicios en “Obsesión”? ¿Sientes que has crecido como actriz?
Siento que he crecido y me alegra sentir que también está creciendo la calidad de las producciones nacionales. De alguna manera estamos contribuyendo a cimentar una industria para la televisión, cine y teatro.

¿Tienes propuestas para hacer cine?
Estoy participando en la película “Lima 13” de Fabrizio Aguilar y hemos retomado una temporada de la exitosa obra de teatro En la otra habitación. También estaré en la película que se empieza a rodar en febrero Rocanrol 68. Es una película interesantísima porque se trata de una época cuya estética vuelve a ser muy apreciada, los finales de los 60” y 70’. Se va a rodar en La punta. Me parece atractivo que un director (Gonzalo Benavente) haga una película de época.

Tus personajes generalmente son complejos y algunos más versátiles que otros. ¿Cómo haces para crearlos?
Me gusta investigar, siento que un personaje es una buena excusa para hacer una investigación. Soy muy curiosa, la excusa de un personaje me sirve para curiosear en un montón de universos. Luego a mí me interesa siempre cambiar, un personaje también es una excusa para ponerme otra ropa, jugar, disfrazarme.

¿Crees que la actuación es un juego?
Es un juego serio cuando uno lo toma como profesión, pero un juego al fin y al cabo. Nunca quiero perder la magia del disfraz, de encarnar a otra persona, cuando sienta que no pueda disfrutar de eso, me voy a aburrir. Cuando empiezo un proceso de ensayos siempre me llevo algo, ya sea un sombrero, un saco, me amarro el pelo de otra manera…, por eso me gusta mucho la construcción del personaje y lo disfruto.

¿Qué personaje es el que más has disfrutado?
Estoy disfrutando mucho el que estoy haciendo en “La otra habitación” y también disfruto el de la tele (“La Tayson, corazón rebelde”), pues son registros casi opuestos. Es divertido estar toda la mañana haciendo de una señora millonaria y, de pronto, pasar del pelo lacio a los rulos, ponerme extensiones y ser una mujer que vive a finales del siglo XIX. En ese tipo de cosas encuentro la diversión.

¿Crees que un actor camaleónico es mejor que otro que no lo es?
No creo necesariamente eso. Creo que la labor de un actor es contar una historia. A mí me divierte mucho el hecho de la transformación.

¿Te cuesta dar vida a dos personajes totalmente distintos a la vez y luego volver a ser Norma Martínez?
Un actor es como un médium, es como un recipiente vacío, que cuando el personaje se va, uno vuelve nuevamente. Yo tengo bien claro quién soy, por ese motivo puedo entrar de lo más ligero a lo más profundo, de lo más hermoso a lo más miserable de la condición humana, tengo claro dónde estoy y quién soy.

SU PASO POR HOLLYWOOD
Eres una de las pocas artistas peruanas que ha hecho cine en Hollywood (actuó en “Prueba de vida” del director Taylor Hackford). ¿Cómo lo conseguiste?
En realidad se trató de una serie de casualidades, nunca imaginé, nunca busqué. Fue como estar en el lugar y momento indicado, y que hubiese el personaje indicado. Los actores dependemos mucho de que exista o no un personaje en el que puedas trabajar. Literalmente fue una serie de coincidencias extrañas. Cuando a mí me llamaron para hacer cásting, estaba al otro extremo de la ciudad, estaba con una ropa nada adecuada para la ocasión, pero fui porque me insistieron. Ni siquiera sabía el tipo de película que era y una de las chicas del cásting, que era de mi talla, me prestó su ropa.

¿Qué significó para ti llegar a la meca del cine?
Fue una experiencias inusual, definitivamente uno tiene a cierta gente en la cabeza como algo inalcanzable, que está en otra dimensión, y de pronto abrir la puerta de esa dimensión es divertido, de alguna manera es como la confirmación de que todos los mundos están aquí, no hay nada que sea tan lejano. Cualquier coincidencia te puede llevar a un sitio insospechado.

¿Seguiste probando suerte en el cine norteamericano?
A mí el cine norteamericano como industria me parece un medio tan difícil que uno podría pasarse toda la vida y no conseguir trabajar. A mí me gusta actuar y sé que aquí tengo el espacio para hacer cosas que quiero y me interesan, prefiero eso a haberme pasado 15 años esperando un mercado que al final no sé si me interesa mucho. Me interesa más el cine europeo, el latinoamericano, creo que puedo aportar mucho más ahí que en el cine hollywoodense.

METAS
¿Cuáles son tus metas?
Tomar unas larguísimas vacaciones, como de tres meses, hasta que me canse de estar de vacaciones. También estoy con muchas ganas de dirigir, de enseñar, cosa que he hecho antes, pero eventualmente. Vamos a ver si este año se abre un poco la posibilidad de desarrollar esos temas. Le he propuesto a un productor un cortometraje que quiero dirigir y hay una obra de teatro que quiero hacer, que aún no he terminado de resolverla. También vivo un momento que quiero que la vida me sorprenda.

¿Te ves haciendo otra cosa que no sea arte, como política, por ejemplo?
No creo que encajaría en el universo de la política, siento que mis objetivos son distintos. La verdad en este momento no descarto nada que esté vinculado con la comunicación, de pronto si me dices conducción o radio, básicamente la comunicación es mi territorio.

NO TIENE LÍMITES
¿Hay algo que no harías actoralmente?
No haría un personaje que me parezca unidimensional, pero fuera de eso, si el personaje me parece humano, en cualquiera de sus personalidades y facetas, de lo más abyecto a lo más sublime. Si me interesa retratar a ese personaje no tengo ningún prejuicio, salvo que sea aburrido. ¿Si tengo que hacer un desnudo? Lo haría si considero que aporta y que realmente va a contar algo y ser significativo. Mi cuerpo es mi instrumento de trabajo y recurro a lo que tenga que recurrir en función a la historia que estoy contando.

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